(o La Fuga de Fahrenheit, en 1984, de un Mundo Perfecto)

El local estaba casi vacío. El descanso del turno de tarde era mucho menos ajetreado que el de la mañana. Algunos hombres polvorientos desperdigados por la galería y poco más. Solo conversaciones apagadas y el zumbido constante de la estática del televisor y los depuradores de aire.
–¿Por qué no apagas esa mierda de una vez? –dijo uno de los dos hombres sentados a la barra. El que tenía una chapa de aluminio colgando del cuello en la que se leía “Francisco Naba”. A su lado, el otro miraba el fondo de su vaso vacío. Del cuello le colgaba un “Antonio León” bastante desgastado.
–Porque no me da la gana, mayormente –respondió el camarero desde el final de la barra limpiando unos cacharros–. A veces se coge algo.
–Ya claro –Francisco hizo un gesto de desdén–. Pues, por lo menos, sírveme un poco de la salmuera esa que tienes escondida por ahí –diciendo eso dio un empujoncito a la hondilla con huesos de aceituna que tenía delante y miró a su compañero-. ¿Otra cerveza?
Antonio dio un “Sí” más bien vago.
–Pues eso, salmuera y dos cervezas –dijo con la satisfacción de quien da una orden–. Esta juventud es idiota –añadió por lo bajo, pero su amigo ya había vuelto al fondo del vaso–. ¿Sabes que antes la hacían con cebada? Una planta parecida al trigo…
Justo en ese momento una imagen saltó al interior del televisor. Un hombre trajeado sobre un fondo neutro. “…por tanto la Caducidad de los ancianos baja de los 65 a los 50 años. Aplicándose el periodo de tres años de Rehabilitación legal a todo los ciudadanos que se encuentren entre el antiguo límite y el…” Volvió la estática. El fragmento de noticiero había conseguido sacar a Antonio del fondo del vaso. Ahora miraba pensativo el caos de motas de gris y blanco eléctrico.
El camarero sirvió las bebidas con una sonrisa de satisfacción.
–Pues sí, no siempre se han usado las setas para hacer cerveza –dijo Francisco fulminando al chico con la mirada.
–¿Cuántos años tienes Paco?
–¿Cómo? –se giró hacia su compañero-.
–Que cuántos años tienes. ¿no acabas de oír las noticias?
–Cuarenta y dos, y ¿qué?
–Yo tengo cuarenta –continuó después de dar un trago–. Ahora me quedan siete para empezar la Rehabilitación.
–¿Y? No irás a decirme que tienes miedo a la Caducidad.
–Pues sí –varias miradas se dirigieron a la barra.
Paco removió los huesos de aceituna dentro de la hondilla y se echó uno a la boca.
–No sé hombre, hay gente que te puede ayudar –se sacó el hueso de aceituna seco, lo hundió en la mezcla de agua, sal y hierbas y cogió otro.
–¿Ayudarme o convencerme?
–Venga hombre, ¿me vas a decir que te largas al exterior con una secta comeflores de esas? –los dos rieron por la ocurrencia, pero Antonio menos-. En serio, piensa en la familia.
–Ya, no puedo dejar de hacerlo.
–Claro, a todos nos pasa un poco. Pero piensa en la reserva de proteínas que les vas a dejar –Paco se echó varios huesos a la boca-. Después de la Rehabilitación serás un doscientos cincuenta por ciento más nutritivo –sonó a comentario ajeno-. Piensa en lo bien que le vendrá a tu niña, para cuando tu te caduques será una adolescente. Le va a hacer falta –sorbió ruidosamente los huesos y los devolvió a la hondilla.
–A lo mejor – estaba de nuevo en el fondo del vaso.
–Mi suegra lleva dos años y pico metiéndose las pastillas esas de la Rehabilitación y dentro de poco celebraremos su Banquete. Habrá carne para un par de meses –bajó el tono al final. Miró a su amigo y en un arranque de generosidad añadió–. Si quieres puedes venirte con Ana y la niña.
Un silencio tenso inundó la sala, atajado solo por la estática del televisor.
–Anda hombre, seguro que Magda está encantada. ¿Te acuerdas que os invitó cuando se caducó su padre?
En la tele volvió a entrar una imagen. Esta vez una teleserie bastante antigua sobre seis amigos que compartían pisos contiguos. Fue el centro de atención unos segundos hasta que desapareció. Paco evitó la mirada del camarero.
–¿Sabes que Ana está pagando nuestro Banquete a una aseguradora desde hace años?
–No, no lo sabía –Paco se sacó otro hueso de aceituna la boca¬–. Pero, mejor ¿no? Lo de mi suegro fue tan de repente que tuvimos que pagarle a una mujer de los niveles inferiores, para que lo preparase. Y al final se llevó un buen pedazo.
Toño se le quedó mirando como si fuera un extraño.
–Sí, me parece que voy a necesitar ayuda con esto.
–No vale la pena que te lo tomes así –dijo compañero distraído.
Rebañaba la hondilla con la yema del dedo cuando empezó a sonar la sirena que anunciaba el final del descanso del turno de tarde.
–Voy al baño antes de bajar –dijo Toño haciendo un gesto al camarero para que lo apuntara todo en su cuenta. Luego se fue hacia el fondo de la galería.
El camarero se acercó para retirar los vasos.
–Muy bien fiera –dijo mientras pasaba el trapo por la barra, Paco lo miró extrañado-. La niña de tu amigo casi se mata la semana pasada. Le están dando Rehabilitación intensiva. En dos semanas como mucho van tener Banquete.
La información tardó algunos segundos en pasar por las neuronas adecuadas, pero el hombre no pudo replicar nada porque su compañero volvía del baño, su cabeza funcionaba a toda velocidad buscando algo que decir. Algo que lo redimiera.
En los últimos segundos se había colado en el televisor un documental de realidad social de principios del siglo XXI.
–“Sociedad Consumista”, menudo chiste, ¿eh? –fue lo único que se le ocurrió.

Anuncios

22 comentarios en “Estática

  1. distopía. esa era la premisa con la que escribí este relato hace mucho, mucho tiempo (hay que ver lo que estoy encontrando en mi carpeta “Vertedero”) y por eso su rimbombante subtítulo. me gustan esas historias sobre lo mal que nos puede ir en el futuro. y su doble función de predicción fatalista y advertencia. es un tema que acabaré manoseando seriamente más tarde o más temprano, seguro.

  2. ¿seguro que hablas del futuro? Yo lo veo bastante vigente hoy día. Sabes que me encanta tu manera de “juntar palabras” pero este texto me ha dejado casi sin palabras, me ha llegado hondo, ese toque de ciencia ficción fatalista pero posible. La cotidianeidad de la escena.
    Da gusto que andéis rebuscando en los cajones cerrados para rescatar cosas como esta.
    Enhorabuena.
    Por cierto, el guiño a “Friends” me ha hecho sonreir.

    1. jeje, me alegro de que te guste el relato ^^ … es lo que me gusta de las distopías, esa sensación de extrañeza y familiaridad mezcladas para resultar inquietantes…
      y lo de resbuscar en los cajones daría para un buen debate, a ver si un día de estos lo planteo en Literautas. porque a veces me parece que estoy “haciendo trampas”, pero otras veces es muy gratificante encontrar cosas que te parecen buenas y de las que guardas un recuerdo malo o fragmentado… de hecho de este relato sólo recordaba el tema general, el detalle de los huesos de aceituna en salmuera y que a una amiga le había resultado tremendamente triste 😛
      un abrazo, nos leemos!

  3. Hola Sergio. Mis felicidades por tu relato. Me ha dejado la misma sensación que cuando leía 1984, una especie de: “qué mundo tan interesante, pero hay que ver como me he deprimido”. Me gusta tu estilo narrativo y la subrealidad que generas alrededor. Muchas gracias por compartirlo. Nos leemos.

    1. gracias por pasarte por mi esquina Luis. me alegra que te guste el relato, es bastante viejo y creo que desde entonces he mejorado algo, a ver si voy cogiendo mano y me meto con algo serio como tu historia novelada del samurai. que el relato “Una posada en el fin del mundo”, que publiqué haces unos meses, tiene bastantes posibilidades de acabar en algo así. 😉
      un saludo, nos vemos!

  4. Hola, qué placer encontrar este relato, soy fan de las distopías XD Me resultan tan posibles, por locas que sean… Debo confesar que también me asustan un poco, pero es parte del encanto.
    Lo que más me gusta es cómo resulta toda la situación tan natural.
    Y también me hice cargo del guiño a “Friends”, qué emoción!!

    1. jeje, me alegro de que gustase el relato. sí, parte de la idea es que la situación fuera normal hasta el cliché 😉 … para que las pinceladas distópicas resultaran efectivas. es un genero apasionante.
      un abrazo, nos leemos!

  5. antes de leerlo quiero decir que me gusta mucho el formato de este blog (igual que el de Moria) y tambien para decirles que no lo copiare jaja, ahora si regreso a la lectura para mi posterior comentario jaja

    1. jejeje.. te entiendo José… porque yo se lo copié a Moria. mi antiguo blog estaba alojado en Blogspot, andaba buscando una plantilla clara y lo más sencilla posible y cuando vi el blog de Moria me enamoré, cerré mi antigua esquina y me mudé a WordPress… amén de pedirle muchas disculpas por el plagio … en cualquier caso esta es una de las plantillas gratuitas, si te apetece usarla yo no soy nadie para criticarte por elegir una plantilla estupenda 😉

  6. Muy perturbador. Tus historias siempre tienen un no se que que no puedes permanecer inmune, te afecta. Me recordo aquellas peliculas “Cuando el destino nos alcance” y “Brazil”. Ambas ubicadas en un mundo distopico (mira lo que acabo de aprender hoy) . Creo que este genero se te da muy bien, No me digas, seguro que La Naranja Mecanica es tu pelicula favorita jaja.

    Me gusto mucho como, sin importar el ahora o mañana, el humano siempre seguira metiendo la pata por hablar sin pensar.

    Saludos amigo y felicidades por esta historia

    1. muchas gracias por tus palabras José ^^. me alegro de que lo que escribo te resulte tan especial. je, pues sabrás que a “La Naranja Mecánica” le tuve manía durante años, creo que la vi demasiado joven. con el tiempo la revisé y me acabé reconciliando con ella, pero todavía la cara de Malcolm McDowell me resulta antipática, je.
      un abrazo, nos leemos!
      pd. sí, por muy mal o muy bien que nos vayan las cosas de lo único que podemos estar seguros es de la estupidez humana 😛

  7. Hola amigo 😀
    La verdad, concuerdo con todos, muy perturbado y no tan “futurista”. No vamos camino a eso, estamos patinando sobre eso. Me gusta muchísimo. Ya te he dicho que amo tu forma de sintaxis y el uso correcto de las palabras. Los diálogos funcionan a la perfección y ni hablar de esa magia inexplicable que tienes para poner los títulos perfectos jaja.
    ¡Te felicito!

    P/D: ¿a qué le dices “salmuera”? Y “esqueleto de aceituna” es una buena colocada jaja. ¿Les dicen así a los carozos de aceituna o tú lo inventaste?
    Gran referencia a Friends jaja

    1. jejeje, gracias amigo. sabía que te iba a gustar 😉
      sí, los “huesos de aceituna” son tus “carozos de aceituna”, aquí se llaman así. y la salmuera es una mezcla de agua, sal y hierbas (a veces se le pone también ajo y/o pimiento) en la que se meten las aceitunas para darles sabor. en el relato la cosa está tan mal que sólo se sirven los huesos metidos en la salmuera para ir sorbiéndola poco a poco xD
      un abrazo!

      1. Me gustó muchísimo 😀
        Gracias por aclarar mis dudas XD y sí, noté que solo les daba para chupar los carozos jajaja. Me hizo pensar que sería tan divertido como chupar un limón XD

  8. Estoy sin palabras, Sergio. Me ha encantado, me has transportado allí, sentada en la barra, sorbiendo los huesos de aceituna. Ese detalle en especial me ha gustado mucho, le da realismo, hace que te sientas allí. Y ese guiño a Friends, fantástico.
    Espero que no seas agorero, ¡vaya futuro nos espera!
    Ya lo sabes: no dejas indiferente a nadie con tus relatos, se quedan pegaditos al alma.
    Enhorabuena.

    1. me alegro de que te haya gustado el relato Aina ^^ y muchísimas gracias por tus palabras. uno va cogiéndole el pulso a esto de escribir casi todos los día e ir puliendo ideas.
      un abrazo, nos leemos!

  9. Hola Sergio,
    Me encanta tu forma de entender lo que es un relato. Este texto es un ejemplo de cómo se narra. Mostrar y no explicar. Y en este texto consigues mostrar un mundo futuro apocaliptico y unos conceptos como REHABILITACIÓN, CADUCIDAD Y BANQUETE que se entienden perfectamente de la mano de los personajes, como debe ser. Esos huesos para explicar la situación de hambruna esa estática como ejemplo de carencias.
    Te dejo estas observaciones que me vinieron al leerlo:
    1. en esta acotación “dijo… compañero distraído (falta el “su”). Y en esta el “a” En dos semanas como mucho van …tener Banquete.
    2. En la primera intervención, donde presentas a Paco y Antonio. “dijo uno de los dos hombres sentados a la barra. El que tenía una chapa de aluminio colgando del cuello en la que se leía “Francisco Naba”. Creo que la última frase debería ir precedida de coma dado que estas identificando al personaje que habla “dijo uno de los dos hombres sentados a la barra, el que tenía una chapa de …
    3. En esa misma intervención creo que dejaría la identificación del otro hombre para el momento en el que Francisco le ofrecía una cerveza. “diciendo eso dio un empujoncito a la hondilla con huesos de aceituna que tenía delante y miró a su compañero (el otro (que) miraba el fondo de su vaso vacío y de cuya desgastada placa se leía “Antonio León”) Esto es personal pero creo que así no cargas tanto esa primera acotación y queda más natural.
    4. Los conceptos están muy bien definidos, la caducidad (muerte), rehabilitación (rejuvenecimiento para ser más nutritivo), incluso esas dudas del camarero para las que hay un sistema de convencimiento. Muy bien. Sin embargo se me ocurre, en cuanto a argumento, ¿De qué viven los humanos mientras no se muere ningún ser cercano?¿tienen otro alimento?¿de qué trabajan ellos?¿su trabajo qué importancia tiene?¿si alguien muere por accidente, su carne se pierde, hay rehabilitación postmorten? Es que mira que soy tocapelotas, je,je,je
    5. Por último, en cuanto a trama, Está muy bien como reflejas la inquietud de Antonio. Durante el relato sabemos que le pasa algo. Sin embargo, es difícil que Paco, su amigo, no se hubiera enterado del accidente de su hija. Por otro lado, creo que Antonio debería mostrar una mayor hostilidad al sistema, ¡se va a comer a su hija! Esta bien que no lo diga para la sorpresa final, pero creo que tendría que tener una reacción durante el relato que después fuera entendible con el final. No sé si me expliqué bien.
    ¡Hala creo que me he ganado esa cerveza con unas olivas rellenas!
    Un abrazo

    1. juas David!! pues sí que te las has ganado… como no podré invitarte personalmente (que nadar hasta Cádiz para luego caminar hasta donde estés es un tute) este finde me echaré una a tu salud!
      tomo nota de los apuntes. es muy cierto la presentación de los personajes queda algo atropellada, gracias por la sugerencia. todas las preguntas que haces me las respondía antes de escribir el relato. hay pistas y sugerencia por todo el relato, pero nada en firme, para que cada lector saque sus conclusiones si le apetece 😉
      también pensé en lo de las reacciones de los personajes. Antonio, está alienado, la estática pretendía representar físicamente eso. se hace preguntas porque el tema le toca muy de cerca, sabe que algo no va bien, pero sigue adelante. no es un luchador, ni un ideario, si le hubiera pasado a otro se diría a si mismo “que putada, pero la vida es así, es lo que nos toca”. y Paco es de esas personas que habla más que escucha, intenté demostrarlo en el relato. no le parece rara la actitud de su amigo, va a su rollo y no le hace caso de verdad hasta que Antonio le hace un pregunta directa.
      muchísimas gracias por dedicarle un rato al texto.
      un abrazo, nos leemos!

  10. Hola Sergio, ya se que esas preguntas estaban meditadas.. Se nota en el texto, sobre todo cuando la hija sufrió un accidente pero no murió, se nota que pensaste en esa circunstancia. Las hice en broma. Era por no repetir lo mucho que me gustó el texto. Un abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s