– Bueno, ya estamos grabando. Empecemos por su nombre.

– Vale. Me llamo Marcelino Figueroa, Marcé. Tengo 72 años.

– ¿Dónde nació Marcé? 

– En Sibila, un pueblito de Badajoz. Muy cerca de “La Raya”. Creo que ahora es un pueblo fantasma. Mis padres trabajaban en un circo ambulante. Nací allí y me crié rodando entre Mérida, Tarifa y Cartagena. 

– ¿Trabajó en el circo también?

– Durante mucho tiempo, sí.

– Okey ¿Desde cuando puede ver a la muerte?

– Perdone, yo no puedo ver a la muerte.

– No es lo que le dijo a mi compañera. Lo tengo aquí anotado, por eso vengo a hacerle la entrevista.

– Le dije a su compañera que a veces sé que una persona va a morir, porque veo algo a su alrededor.

– ¿Y qué ve?

– Mariposas.

– Entendido. ¿Ve a la muerte revoloteando como una mariposa alrededor de la gente cuando están a punto de morir?

– No.

– ¿Y entonces?

– A veces veo unas mariposas volando cerca o posadas sobre alguien. A veces no es una persona sino un sitio. 

– ¿Y entonces muere? 

– Sí, si es una persona muere. En unos días, unas semanas, no hay un plazo fijo. 

– ¿Y si es un lugar? ¿Muere alguien en él?

– Sí. 

– ¿Cómo son?

– Como cualquier otra mariposa. Pero del tamaño de la palma de una mano y del color de la noche. 

– ¿Negr…

– No. La noche no es sólo un tono. La noche es oscuridad y vacío. Y también es todo lo que se mueve dentro de ese vacío y nosotros percibimos sólo a medias. Son de ese color.

– Ya veo. ¿Puedo fumar?

– Junto a la ventana por favor. 

– ¿Tiene fotos? 

– No. No salen en el revelado.

– Ha intentado usar una cámara digit…

(Durante ocho minutos a partir de este punto los daños de la grabación impiden entender el contenido).

–… nca lo supe. Por lo que a mi respecta sólo puedo verlas yo.

– ¿Y cuando las vio por primera vez?

– En el circo, cuando tenía nueve o diez años. Había una trapecista. Se llamaba Ángela, “La chica de los cielos”, tendría unos trece, creo que fue mi primer amor. Estaba siempre pegado a sus faldas. Una noche me dio un beso en la frente al pie de la pista, como siempre, y al empezar a subir la escalerilla vi que llevaba como una capa de plumas…

– Eran mariposas.

– Sí, cuando saltó al trapecio salieron volando. La siguieron de un lado a otro de la pista durante todo el número. Hasta que en un salto se le soltó una mano y no consiguió sostenerse con la otra.

– ¿Murió en el acto?

– ¿Importa?

– Lo siento

– Murió unos días después, en el hospital.

– ¿Se lo ha contado a alguien?

– Sí, a mi mad…

(Los daños en la grabadora han destruido por completo el contenido a partir de aquí, no hay forma de saber cuántos minutos).

– …ás café? 

– Sí, por favor. ¿Y ahora mismo? ¿Las estas viendo Marcé?

– No. Aquí no.

– Es una alivio. Je. 

– Asómate a la ventana y mira hacia la rotonda del final de la calle.

– ¿La de la estatua?

– Esa. Las farolas están llenas de mariposas.

– No las veo.

– Ya. Cuando sopla el viento parecen señoronas con abrigos de visón. 

– ¿Te importa que saque una foto desde aquí?

– Claro que no.

– ¿Desde cuando…

– Y también están las del dormitorio.

– ¿El dormitorio? 

– Sí, mi dormitorio.

– ¿Desde cuando?

– Hace una semana y poco.

– Pero, ¿Están en la habitación o cerca de ti?

– Amanezco cubierto todos los días. 

– ¿Por eso llamaste a la redacción?

– El primer día me asusté. Antes de abrir los ojos las noté sobre mí. Estuve llorando todo el día. 

– Ya.

– Pero a la mañana siguiente me pareció que me acariciaban. Nunca las había tocado. Y ahora lo estaban haciendo ellas. Cuando abrí los ojos la noche se despedazó en mil aleteos de terciopelo. Es precioso.

– ¿Estás seguro de que va a pasar? A lo mejor intentan decirte algo.

– Tampoco las había olido nunca… No, sé a lo que vienen. A lo que siempre vienen. 

– ¿Por eso nos llamaste?

– Sí. Quería contarlo a alguien antes de irme. Ya no tendrán tiempo de reírse de mi y llamarme loco. Ni siquiera tú.

– No creo que estés loco.

– Ya.

– Te importa que te haga una foto tendido en la cama.

– No. Vamos.

– Vamos.

– ¿Vas a dejar eso grabando?

– Ah, no… ¿Y a qué huelen?

– A vida.

(Fin de la transcripción del contenido de la grabadora hallada en el coche de Gabriel Maldonado Puntin. Siniestrado en la Rotonda de la Plaza Minayo, Ciudad de Badajoz) 

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17 comentarios en “Parcas

  1. y hasta aquí los relatos de Literautas hasta después de verano, que los administradores de la página se van a tomar un merecidísimo descanso estival. este correspondería a la Escena 18, que tenía como consignas contener las palabras “beso” y “circo” y cómo desafío opcional escribir todo el texto sin adjetivos calificativos.
    la primera versión de este cuento la escribí hace mucho, para una (inacabada) serie de cuentos que tenía en mente. está completamente rehecho sobre la idea original y yo creo que muy mejorado, sea por el tiempo entre las dos versiones o porque la imposiciones del taller me obligaron a arriesgarme y parece que salió bien.
    sobre la imagen que acompaña. en mi cabeza toda la conversación transcurre en la cocina del apartamento del protagonista de Weekend (Andrew Haigh, 2011). pero como no conseguí una imagen de la cocina en cuestión terminé usando el plano final de la película, que tiene un aire melancólico y crepuscular que le viene de perlas al relato 😉

    1. vas a conseguir sacarme los colores!!! me alegro de que te haya gustado tanto Aurora ^^, la verdad es que le tengo mucho cariño al cuento original y estoy muy satisfecho con la reforma… esta tarde reuniré fuerza para pasarme por el post de Literautas y responder a todos los comentarios, pero estoy un poco intimidado, la verdad 😛

  2. Me ha gustado mucho, de verdad. Tienes una muy buena capacidad para escribir diálogos naturales, y a mí me encantan los diálogos, así que he disfrutado mucho con tu historia que, por otro lado, me ha parecido fantástica. Buen final, además. Un abrazo.

    1. hola Elena! muchas gracias por dejarme unas letrillas.
      la vuelta al curro se me ha echado encima y me ha impedido escribir alguna propuesta para este número de la Revista Argonautas, pero para el próximo seguro que os mandaré algo 😉
      un abrazo y suerte con la revista, tiene muy buena pinta!

  3. Buenísimo, Sergio. Leerte siempre es un respiro nuevo.
    Te aplaudo por esto: “La noche no es sólo un tono. La noche es oscuridad y vacío. Y también es todo lo que se mueve dentro de ese vacío y nosotros percibimos sólo a medias. Son de ese color”.

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