Relatos

Más dura será la caída

La luz del ascensor le quemó los ojos cuando despertó sobresaltado.
– ¿Dónde estoy?
Un hombre joven, vestido con un impoluto uniforme blanco, le sonrió tendiéndole la mano.
– Es usted Fernando Aguirre, ¿verdad?
– ¿Dónde estoy?
– No se preocupe ahora por eso. ¿Sería tan amable de entregarme la llave?
– ¿Qué hablas, sonado? ¿Dónde estoy? ¿Quién mierdas eres?
– Me llamo Pedro –dijo el ascensorista señalando la pequeña chapa dorada con su nombre que llevaba en la solapa-. Y cuanto antes me de esa llave que tiene en la mano antes saldrá de aquí.
– Pero, ¿de qué me estás hablando? –Fernando se incorporó como pudo, las piernas le dolían muchísimo, y al agarrarse al pasamanos que rodeaba todo el contorno del ascensor se dio cuenta de que en efecto tenía una pequeña llave en la palma derecha. La miró sin reconocerla. Era una llave normal y corriente, como la de cualquier puerta. La entregó, más por desdén que por obedecer.
– Muchas gracias –dijo Pedro inclinando la cabeza. Se giró hacia la botonera del ascensor, que era enorme, metió la llave en una ranura que había en el centro y pulsó el botón que se iluminó a continuación. El ascensor empezó a moverse. Subían.
– ¿Me vas a decir dónde estoy?
El ascensorista sacó la llave de la cerradura y la añadió a un enorme llavero que colgaba de su cinturón mientras respondía.
– Lo importante no es dónde está, sino a dónde va.
– ¿Me estás vacilando, gilipollas?
– No hace falta insultar. Lo que te voy a decir, permíteme que te tutee, va completamente en serio. -hizo un pausa-. Resulta que estás muerto.
– ¿Pero qué mierdas estás diciendo, tarado? –Fernando levantó el puño y dio un paso hacia delante sacudiéndolo en el aire-. ¿Qué es esto? ¿Una puta broma?  -Pedro ignoró la amenaza-.
– Acaban de atropellarte, una mujer. Te arrastró más de quinientos metros enganchado al parachoques, hasta que se estampó contra un muro contigo en medio. Cuando llegó la ambulancia ya no había nada que hacer. Echa un vistazo -le dijo, haciendo un gesto con la barbilla hacia el espejo del fondo.
Fernando intentó dar otro paso, pero la memoria volvió como pedazos de cristal roto que se le clavaban en el cerebro. Recordó el coche, el sabor de la sangre en la boca, Patricia llorando al volante, los gritos de la gente, el calor del radiador en la cara. Se giró hacia el enorme espejo que tenía a la espalda y por poco se desmalla. Estaba desnudo y tenía la cara y el pecho destrozados. No le dolía nada, pero podía ver huesos expuestos donde faltaban trozos de carne, heridas abiertas que no sangraban pero dejaban a la vista su órganos internos, casi no podía reconocerse a sí mismo.
– ¡Esa puta traidora me las va a pagar!
– ¿Traidora? –el ascensorista enarcaba las cejas.
– Sí, “traidora”. ¿Qué pasa? ¿No has llegado a la puta “T” del diccionario? Yo la quería y esa mala puta me hizo esto.
– Bueno, puede que los gritos y las amenazas de muerte la ayudaran un poco a decidirse.
– Eso no se lo dije en serio –Fernando volvía a gritar-. ¡Yo la quería! Me dijo que yo iba a ser el primero y el último.
– Ya. ¿Y los cardenales?
– ¡Se lo di todo! ¿Y para qué? Para que al final intentara largarse. Desagradecida. Dejarme tirado para irse a estudiar a la Universidad de Laputasumadre con sus nuevas amiguitas.
– Tremendo -el ascensorista tenía un gesto de auténtica incredulidad congelado en la cara.
– La quería, joder. ¡Me podía haber follado a cualquiera, pero no lo hice! Le dije que era feliz con ella, que me sentía a tres metros sobre el cielo.
– Como en el libro de Moccia.
– No -torció el gesto-, como en la peli de Mario Casas.
– Ah, vale… – Pedro iba a añadir algo pero en ese momento sonó el timbre y el ascensor se detuvo. Supiró-. Pues nada, ya estamos.
Las puertas se abrieron y la claridad cegó a Fernando. Ante él se extendía una inmensidad de nubes. Desde las puertas abiertas comenzaba una escalera de cristal que ascendía serpentando por la enormidad algodonosa hasta una ciudad que parecía hecha de pura plata.
– Tu destino te espera –dijo Pedro dándole una palmada en el hombro.
– ¿El Cielo? –exclamó asombrado-. ¡Lo sabía! -la deslumbrante blancura le iluminó el rostro. Otorgándole una serenidad que no había tenido hasta ese momento-. Los que amamos de verdad vam…
No acabó la frase porque en cuanto dio el primer paso fuera del ascensor la escalera se desvaneció y cayó a pico.
– Pues va a ser que no –Pedro sacudía levemente la cabeza mientras lo veía caer gritando. Suspiró otra vez, se acercó a la botonera y pulsó el último botón de la parte inferior, que tenía un tridente grabado. El interfono emitió un zumbido.
– Va bajando uno. Fernando Aguirre –el zumbido respondió-. Sí, un machote –otro zumbido-. Sí, desde lo más alto. Ya sabes la manía que les tiene -la respuesta fue una serie de chirridos entrecortado. Pedro añadió con una sonrisa-.  Dádle una calurosa bienvenida -los gritos seguían resonando en algún lugar por debajo del ascensor.

 

 

Anuncios

37 comentarios en “Más dura será la caída”

  1. buenas! esta semana hay doble ración de relato porque no quería dejar de publicar el segundo capítulo de “A la luz de nuevo mundo”, pero tampoco quería dejar de participar en “El Tintero de Oro“, el concurso literario mensual del ínclito David Rubio. ^^
    que ya lleva unas cuantas ediciones y no he hecho más que leer relatos, sin animarme a participar hasta la fecha.
    por otro lado, este relato lo escribí hace tiempo para una de las propuestas mensuales de Literautas, pero creo que no lo llegué a enviar porque aún estaba mi bloq de notas como un borrador cualquiera… y soy bastante tikismiskis para las publicaciones, suelo apuntar en cada texto dónde y cuándo ha sido publicado. je
    la ilustración de cabecera es una fotografía de las puertas del uno de los ascensores del edificio Chrysler, en Nueva York. soy un fanático del art nouveau y esas puertas son un clásico. la imagen está sacada de la entrada de Wikipedia dedicada al edificio.
    un saludo, nos leemos!!

  2. Muy original la versión de San Pedro como ascensorista, adaptándose a los nuevos tiempos, aunque quizás fue demasiado severo contra el fanfarrón protagonista: hubiera bastado con una temporadita en el Purgatorio. El final resulta demoledor para él: el infierno es aún peor después de haber visto el cielo.
    Suerte en el concurso de El Tintero.
    Saludos cordiales, Sergio

    1. buenas Paco. je, bueno, no sé … si hubiera sido sólo un fanfarrón estaría de acuerdo contigo, y no le hubiera tocado un destino tan cruel. pero es que el amigo es un maltratador de tomo y lomo (y además un fanfarrón xP). así que ni agua. el peor destino y con viaje VIP.
      muchas gracias por pasarte a comentar, nos vemos en la ceremonia de entrega de premios. a ver qué nos prepara maese David 😉

  3. Pues sí, la caída debió de ser muy dura… Opino como Paco, que con el Purgatorio ya hubiera tenido bastante.
    Suerte, Sergio.
    Saludos

    1. jejeje, no sé yo. como le decía a él si fuera sólo un fanfarrón puede ser que un correctivo bastara, pero a un tipo que le amarga la vida a su pareja hasta el punto de hacerla cometer un asesinato… pues no, una suite en el Tártaro como mínimo 😉
      un saludo, nos leemos!

  4. Una forma de morir camino del cielo y al final para bajar al infierno. Un relato muy entretenido y ya se cómo se va ahora el alma al lugar que corresponde , en ascensor. ¡Suerte en el concurso! Un abrazo.

  5. Hola Sergio, es la primera vez que leo algo tuyo, me ha traído hasta aquí la mano de David. Y ha sido grato porque me he encontrado con un relato contundente, de muy original argumento, pero además, según mi humilde criterio, de una trama elaborada con diálogos de excelencia, diría que hasta los personajes están delineados por medio de ellos. Te deseo la mejor de las suertes en el concurso del tintero.
    Ariel

    1. muchas gracias por tus palabras Ariel. la verdad es que me gustan los diálogos y me gusta todo lo que pueden decir de un personaje sin expresarlo en las acotaciones. así que me alegro mucho de que hayas notado eso en el relato.
      nos vemos en la ceremonia del Tintero de Oro 😉

  6. No sabía yo que San Pedro tuviera ese sentido del humor, ¡vaya con el portero! Hacerle creer al fanfarrón que iba al cielo… muy bueno.
    Al menos, en esta historia el maltratador es el que la palma y no su víctima. Gracias por la sonrisa que me has dejado.
    Suerte en el Tintero.
    Un saludo.

    1. hola Kirke! me alegro mucho de que te gustara el relato y más aún de que te dejara con una sonrisa. Ojala más historias reales acabasen con este marcador y no el contrario.
      un abrazo, nos leemos!

  7. Qué relato conmovedor… camino a la muerte….Excelente narración. Fluidez. y originalidad .Suerte en el concurso.

    1. gracias por tu palabras Graciela! me alegra que lo hayas encontrado fluido, es un tema con el que tengo especial cuidado, a veces incluso me cuesta escribir relatos largos porque acabo encontrándome torpe para imprimirle un buen ritmo a la narración… en el relato que estoy publicando por capítulos
      fue casi una obsesión mantener la fluidez de la narración. je.
      un saludo, nos leemos!

  8. San Pedro se ha propuesto jugársela a Fernando Aguirre y a nosotros mismos, porque hasta el último segundo no se adivinaba esa caída cuando ya degustaba las mieles celestiales. Un personaje el de Fernando muy bien definido a través de los diálogos y su hablar chulesco y prepotente. Un relato original sin duda, Sergio. Te deseo mucha suerte en el Tintero.

    1. mucha gracias, Jorge! me alegro de que te gustase el relato. nos las tenía todas conmigo cuando decidí describir a Fernando a través de su forma de hablar tan grosera, pensé que podía molestar al lector más que mostrar su personalidad. pero parece que funcionó como yo quería 😉
      un saludo, nos veremos en la ceremonia!

  9. Ay qué bueno. Hola Sergio vengo a través del Tintero. Qué bien me lo he pasado con ese San Pedro ascensorista por dios mandarlo hasta lo más alto para que la caída sea más grande, que ingenio, pues como debe de ser ¿y no le esperaba un volcán activo soltando lava como ese de Hawai? Te desataco los diálogos y ese espejo que deja ver toda la descripción del protagonista, esa guisa de maltratador, anda que lo asen. Saluditos

  10. Jocosa y divertida historia. Desde luego si todos los maltratadores acabaran así, se les quitarían las ganas. Ja,ja,ja.
    Suerte en el concurso.

  11. Excelente Sergio , con San Pedro como ascensorista es una forma muy acertada de llegar al último piso o al entresuelo jejejej . Se condenó el solito por maltratador. Es una buena manera de hacer justicia.
    Suerte en el concurso El Tintero de O.
    Un abrazo

  12. Es la primera vez que te leo y me ha gustado tu relato y el sentido del humor que le imprimes (genial lo de la peli de Mario Casas).

    Si fuera así de fácil todo… Un San Pedro esperando en un ascensor y haciendo la criba 😉

    Un saludo y suerte en el Tintero de Oro.

    1. hola Chelo! gracias por dejarme unas líneas.
      lo ideal sería que les dieran el “viajecito” antes de que hicieran daño, pero algo es algo 😉
      un saludo, nos leemos en la ceremonia!

  13. ¿Qué tal Sergio?, me parece que es la primera vez que te leo, esto es lo que tiene el Tintero, que nos presenta los unos a los otros.
    Has escrito un original relato resuelto a base de diálogos ágiles, fluídos y naturales. Un contraste entre el mordaz portero Pedro, y el coloquial a pie de calle del chico duro, el tal Fernando Aguirre.
    Si yo fuera Dios o Diosas, le habría reencarnado al Fernandito de los gogones en una cucaracha y luego ya si eso pal infierno de cabeza por tener la mano larga.
    ¡Suerte en el Tintero compañero!

    1. hola Tara, gracias por pasarte y dejarme unas líneas 😉
      sep, soy nuevo en El Tintero y además estoy reactivando el blog. si te apetece leer algo más estás invitada a echar un vistazo, je.
      sobre Fernando, pues mira el tema de la reencarnación tampoco es mala idea xD, pero mejor aún hubiera sido que el amigo se metiera las manos en los bolsillos y todos en paz.
      un saludo, nos leemos en la ceremonia!

  14. Hola Sergio
    Que buena ambientación, fantástica la trama de ese subir y bajar en el elevador, dejando al protagonista en la más aterradora incógnita de lo que está pasando. Un giro atronador, un final de impacto, tanto para el tipo y al lector por ser impredecible.. Un placer leerte, y suerte en el tintero!
    Saludo

    1. buenas!!
      me alegro de que te haya gustado, tirar mucho de diálogo tiene el peligro de que se pierda la intensidad del texto (al menos mientras no los domine como Capote manda).
      un saludo, nos leemos en la ceremonia … si sobrevivimos al hotel donde las quiere organizar David 😉

  15. ¡Hola Sergio! El relato se lee de un tirón, y engancha desde la primera frase. A medida que avanzo en los diálogos me encuentro con una trama original, cargada de humor y un final que pone al malo en su sitio ¿qué más se puede pedir?
    Un saludo y suerte en el Tintero

    1. hola Araceli!!
      me alegra mucho leer que lo leíste de un tirón, el ritmo es una cosa que me preocupa bastante y me esmero en que los relatos no resulten muy pesados… y si además te ha gustado, el que no puede pedir más soy yo! 😉
      un saludo, nos leemos en la ceremonía

  16. Ingeniosa descripción de San Pedro ascensorista. Un relato de lenguaje moderno, desenfadado, con sentido del humor “sibelino.”
    Simplente algo tan natural como la muerte, contado de una manera normal.
    M. J. D.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s